El desempleo

El desempleo, un problema que nos afecta a todos

 

La crísis económica iniciada en diciembre de 1994 es uno de los problemas más graves que ha enfrentado nuestro país. El nivel de desempleo registrado en el primer semestre de 1995 incluso fue calificado como “histórico” por el Secretario de Hacienda, Guillermo Ortiz, y mucho mayor que el registrado en 1982.

 

Fue precisamente en 1995 cuando un grupo de empresarios, preocupados por combatir la problemática del desempleo, crearon la Fundación ProEmpleo Productivo, A.C., con el objetivo de promover el autoempleo y apoyar la creación y mejoramiento de las microempresas, ampliando con ello las capacidades de los mexicanos para tener mayores oportunidades de ingreso.

 

Casi dos décadas después, ProEmpleo sigue firme en su visión de contribuir, a través de su labor, al crecimiento económico de México. Sin embargo, el desempleo en nuestro país se ha convertido en un problema añejo, de matices preocupantes y graves consecuencias.

 

El trabajo dignifica a las personas y es el medio que les permite tener una vida productiva, acceder a los bienes y servicios que requieren para satisfacer sus necesidades y lograr el bienestar que todo ser humano merece.

 

El desempleo tiene un enorme costo a nivel personal, social y económico:

 

A nivel personal, son muy graves las consecuencias del desempleo; entre ellas están la pérdida de autoestima y amor propio, la frustración, la depresión, la ansiedad, las conductas adictivas y antisociales, la desestabilización en las relaciones familiares, y en algunos casos incluso el suicidio.

 

A nivel social, el costo que implica el desempleo a gran escala es el de la pobreza, —tal vez el problema más grave en nuestro país—, así como la intranquilidad social y política que puede derivar en situaciones de violencia y criminalidad. También están el aumento del trabajo informal y la migración, ambas problemáticas existiendo en un marco de ilegalidad que impide a las personas el acceso a un ingreso justo, a beneficios sociales, a la obtención de créditos, y las lleva a una situación de vida precaria y de riesgo.

 

A nivel económico, el costo del desempleo se refleja en la pérdida de productividad empresarial, al estancamiento de la competitividad nacional y a un rezago en el desarrollo; pero además hay un costo en el capital humano, ya que propicia la pérdida de destrezas y de habilidades de la persona desempleada.

 

El costo del desempleo es difícil de medir en todas sus facetas, y en ocasiones las cifras no parecen expresar suficientemente la profundidad del impacto de este problema.

 

Para ProEmpleo es indispensable asegurar la continuidad de su labor en apoyo de la comunidad emprendedora, y con ello contribuir a la transformación de nuestro país.

 

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