Nuestra historia

Como consecuencia de la crisis económica de 1994, se incrementó considerablemente el índice de desempleo en México. Las micro y pequeña empresas, que constituyen el 97% de las empresas del país y que generan el 60% de los empleos, no contaban con los apoyos suficientes para lograr su consolidación y crecimiento.

 

Preocupados por combatir el desempleo y por fortalecer a la microempresa, un grupo de empresarios crea en 1995 la Fundación ProEmpleo Productivo, A. C., con el objetivo de ampliar las capacidades de los mexicanos para tener mayores oportunidades de ingreso.

 

El proyecto inició apoyando a personas desempleadas en la capacitación en un oficio que pudiera ser su fuente de ingresos; sin embargo, al finalizar su capacitación, se les dificultaba encontrar un empleo en el cual pudieran ejercer el oficio aprendido, o administrarse en caso de lograr autoemplearse. Por este motivo se rediseñó la estrategia de apoyo, creando un modelo integral de capacitación y asesorías para promover la formación empresarial de personas que desean autoemplearse, iniciar o mejorar sus microempresas.

 

El deseo de atender a más beneficiarios, así como la efectividad del proyecto, propiciaron la multiplicación del Modelo Social ProEmpleo en otras localidades de la República Mexicana. Así, en el año 2000 se creó la Red Nacional ProEmpleo, que actualmente cuenta con 15 centros: Distrito Federal (Anzures, Colegio de las Vizcaínas, División del Norte), Aguascalientes, Cuernavaca, Durango, Estado de México, Guadalajara, León, Querétaro, Saltillo, Torreón, Xalapa, La Habana y Camagüey

 

En el 2001, ProEmpleo publicó el libro Un camino de Esperanza. Testimonios de casos reales de microempresas, por Benjamín Grabinsky, que contiene 40 historias de éxito de beneficiarios apoyados por la Fundación; una muestra de la transformación positiva de los emprendedores cuando tienen acceso a capacitación y consultoría profesional.

 

En 2004 empezó a operar en ProEmpleo nuestra Incubadora de Empresas, acreditada por la Secretaría de Economía como un Modelo de Incubación Tradicional, con el objetivo primordial de contribuir a la creación de empresas sólidas y formalizadas, con menor riesgo de desaparecer en el corto plazo.

 

Otro suceso importante de nuestra historia es la adquisición, en diciembre de 2007, de un edificio propio en la colonia Anzures. Esto fue posible gracias al apoyo de varios miembros de nuestro Consejo, interesados en incrementar la capacidad organizacional de ProEmpleo y facilitar su eficiencia operativa.

 

Para atender cada año a más personas, no solo en los centros ProEmpleo, sino también en delegaciones, albergues para mujeres maltratadas, escuelas, mercados públicos y parroquias, entre otros, han sido imprescindibles los apoyos y vinculaciones de ProEmpleo con organizaciones federales y estatales, universidades, empresas, instituciones de microcrédito, cámaras empresariales, fundaciones y personas. Esta sinergia positiva ha permitido que, al día de hoy, ProEmpleo pueda continuar su labor con un alto nivel de excelencia, fiel a su misión y con la perspectiva de lograr grandes cosas en el futuro.